Panamá se pronuncia por desincentivar flujo migratorio

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La canciller panameña, Isabel Saint Malo, señaló que continúan el diálogo con otros países para buscar solución integral, pero habrá que tomar medidas migratorias para desincentivar flujos.

La crisis creada por la concentración en las fronteras sur y norte de unos tres mil 400 cubanos, según cifra oficial; y alrededor de 800 africanos en la línea divisoria con Costa Rica, todos en ruta a Estados Unidos, pasa por sutiles desencuentros entre autoridades de ambos países, rechazo de los nacionales a la presencia de extraños y ayuda humanitaria.

«Tema migrantes debe tratarse como humanitario mientras protegemos Panamá. Es un tema complejo que se rige por convenios internacionales», expresó también Saint Malo en su cuenta en la red social Twitter.

Mientras, en un programa televisivo de análisis político, este domingo Javier Carrillo, director de Migración de Panamá, aseguró que las autoridades tendrán que tomar alguna decisión, porque su país ni otro de la región podrá tener esto como una carga permanente, y estar negociando con terceros para dejarlos llegar a su destino.

Por eso Costa Rica habla de deportaciones y toma medidas drásticas como el cierre de fronteras, que nosotros aún no hicimos, porque las circunstancias son diferentes desde el punto de vista geográfico, en tanto el acceso desde Colombia es por un área selvática y retornarlos los pone en alto nivel de riesgo, dijo.

«Devolverlos a Cuba es una opción, pero habría que negociar con el Gobierno cubano la fórmula», algo que está «sobre la mesa» y el presidente panameño, Juan Carlos Varela, decidirá en su momento, enfatizó Carrillo, porque «esto no podrá continuar de forma permanente».

En el espacio del canal TVN2 también intervino Frank Ábrego, exdirector del Sistema Nacional de Fronteras, quien explicó que desde el 2002 datan los primeros migrantes ilegales llegados por la selva de Darién, que Panamá comparte con Colombia, y en ese caso eran peruanos y ecuatorianos que usaban la ruta para llegar a Estados Unidos.

Explicó que en el 2010 empezó la intercepción de africanos que escapaban de guerras, principalmente somalíes, etíopes y eritreos, pero después cambió bruscamente la composición de la nacionalidad y aparecieron los primeros grupos de cubanos.

«Lo que provocó esta oleada fue el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos y el temor de que se elimine la Ley de Ajuste Cubano, que le permite a todo ciudadano cubano llegando a Estados Unidos obtener su residencia, cosa que no ocurre con ningún otro ciudadano de otro país», explicó Carrillo.

Por su parte, los africanos que permanecen en la «zona de confraternización», entre los puestos fronterizos de Panamá y Costa Rica, en Paso Canoas, se negaron ayer a ser trasladados a un centro de detención creado por autoridades costarricenses, porque temen ser deportados a sus países de origen, según reportes locales de prensa.

En tanto, el Gobierno de Panamá realiza una desconcentración de los cubanos que se aglomeran en la línea divisoria, y ordenó el traslado de una parte de ellos a campamentos y hoteles relativamente alejados del cruce internacional, «para ofrecerles mejores condiciones», señaló una nota oficial.

Fuente: http://panamaon.com/